Soy césar, aka @inquiettudes, diseñador de interacción freelance trabajando para mejorar la experiencia de usuario de la realción de las personas y los objetos. Puedes saber un poco más de mi en facebook, twitter y linkedin. Me encanta el diseño de interacción, la construcción de sitios web y las redes sociales. Pero lo que realmente me motiva es la solución de problemas y las relaciones entre los usuarios. De la manera mas sencilla. Así de fácil.

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Sobre la falsa simplicidad o los diseños simples

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Al grano. La falsa simplicidad es el minimalismo llevado demasiado lejos. A veces es llevado tan lejos que corremos el riesgo de crear un diseño demasiado simple. Tan simple que, al final, cae en algo que puede ser denominado como falsa simplicidad.

Publicado hace mas o menos 5 años por @inquiettudes.

Una simplicidad tan minimalista que hace que descubrir el uso de algunas funciones básicas sea algo casi críptico. Casi jeroglífico. De hecho, lejos de mejorar, este estilo de diseño minimalista impide la comunicación en casi todos los niveles. Así que, con frecuencia, podemos vernos intentando que salga agua del grifo de un hotel, moviendo todo nuestro cuerpo tratar para encender la luz del baño de ese restaurante moderno y, si me apuras, hasta tratando de abrir una puerta de cualquier forma. Eso si, bellamente diseñados, limpios, cuidados y… minimalistas.

Sobre la falsa simplicidad o los diseños simples

Causar la impresión contraria

Esta falsa simplicidad crea en nosotros una impresión muy negativa. La impresión contraria a la que buscaba el diseñador. Después de uso. O, mejor, después de su no uso. Después de no comprender las características del objeto. Ni su funcionamiento. Nos sentimos mal. ¿Cómo no voy a ser capaz de abrir el grifo? ¿Será posible que no pueda abrir esta puerta? Porque, queramos o no, lo complicado siempre es más amenazante que lo que falsamente parece sencillo. Somos más tolerantes al error ante algo que parece complicado.

Así que nos encontramos frente al objeto agitando las manos, pulsando lo que parecen botones, girando lo que parecen ruedas hasta que logramos el objetivo. Algo parecido nos pasa cuando tendemos a usar iconos para todo en las interfaces de usuario. Cuando forzamos al usuario a pulsar sobre ek botón para conocer su funcionamiento. El aspecto es elegante. Si. Ocupan poco espacio. Y dejan la interfaz sencilla y, aparentemente, fácil de usar. Pero en realidad esta simplicidad es más confusa. Una interfaz gráfica de usuario tan críptica puede tener sentido para el diseñador, que sabe cómo funciona, mientras que para el resto de los usuarios es prácticamente indescifrable.

Mantener una perspectiva más amplia

Así pues nos encontramos con que lo que parecía en la superficie ser muy simple, en realidad, está muy lejos de serlo. Así, a diario, nos encontrando con objetos que visualmente son muy sencillos pero que el resultado de esta sencillez hace muy complicada su comprensión y… su uso. Es admirable que nos empeñemos en simplificar objetos, interfaces y procesos pero manteniendo la perspectiva sobre lo que significa simplificar. Al parecer Steve Jobs, según escribe en su biografía, lo describía mas o menos así:

“La simplicidad es la máxima sofisticación, pero simple no debe ser confundido con simplista. La verdadera sencillez viene de la conquista de complejidades.”

La simplicidad no es un estilo visual

Al menos, no es sólo eso. No es sólo minimalismo o ausencia de desorden. Es profundizar a través de la complejidad. Para que algo sea realmente simple, hay que trabajar el fondo. Hay que comprender la esencia del producto, del proyecto, con el fin de ser capaces de deshacerse de las partes que no son esenciales.

Trata a la simplicidad como un proceso. Un proceso que afecta a todo el producto. A todas las fases. Una profunda simplicidad que lo abarca todo. Conocer la esencia del producto y la función de cada componente. Dedicando esfuerzo a todos esos componentes por separado. Simplificar limpiando la interfaz es muy fácil, basta con eliminar cosas y dar esa limpieza al producto a través de espacios en blanco. De limpiar y ocultar features. Del número de objetos que hay en la pantalla. De lograr que el diseño parezca minimalista. Pero todo esto sólo nos llevará a crear una simplicidad falsa.

Por cierto el resultado de jeroglífico es una de cada. Y es del gran Pedro de Ocón.

Publicado hace mas o menos 5 años por @inquiettudes en las categorías Diseño de interacción, Experiencia de usuario, Usabilidad, UX.

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